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Tipo de recorrido: circular
Punto de partida: Solle
Punto de llegada: Solle
Longitud: 6,3 km
Duración: 3 h
Desnivel: 285 m
Tipo de camino: pista forestal y senda
Uso recomendado: peatonal
Dificultad: media
Época recomendada: primavera, verano y otoño
Servicios: En Solle hay un bar; una oferta más amplia la hallaremos
en la cercana Puebla de Lillo (supermercado, farmacia, hostelería,
camping, alojamientos de turismo rural), donde también se pueden
visitar dos centros de interpretación del Parque Regional de los
Picos de Europa: las Casas del Valle del Porma y del Torreón de
la Puebla de Lillo.
Apuntes: se encuentran fuentes al inicio del recorrido y en la Peña
del Valle, a mitad de camino; tras periodos de lluvia y durante el deshielo
se forman barrizales en algunos tramos y puede plantear problemas vadear
el arroyo de Llosa al final de la ruta, aunque siempre hallaremos zonas
de cauce estrecho un poco por debajo del camino.
Descripción
de la ruta:
La calle principal de Solle, que atraviesa el pueblo de lado a lado por
su parte más baja, acaba transformándose en una pista de
tierra que abandona el poblado en dirección al puerto de Linares.
Se inicia así un agradable recorrido, en suave ascenso, por una
vega no muy amplia, salpicada de prados pero con predominio de laderas
arbustivas. Tan sólo en la umbría existe una amplia mancha
boscosa: la masa forestal de Las Biescas. Para llegar a ella, remontaremos
primero el valle en dirección a una gran mole rocosa, la Peña
del Valle, que llama la atención en su cabecera. En este trayecto
la pista se irá haciendo progresivamente más empinada hasta
alcanzar el entronque de un camino de carros que se desvía a nuestra
derecha y que se dirige hacia Las Biescas sin apenas desnivel. Así,
al cabo de unos cientos de metros, nos internaremos en un espeso bosque
de avellanos por un bonito camino cubierto de hojas secas y césped.
Este tramo finaliza repentinamente en el collado de Orones, desde el que
se tienen buenas vistas de los Picos de Mampodre y desde el que se atisba
el valle vecino de Orones. A partir de aquí, la senda, algo diluida,
comienza el descenso hacia el pueblo, que se ve al fondo con su caserío
de tejados rojos y humeantes chimeneas.
Tenemos
que bajar en zig-zag por el Prado del Toro que se distingue frente a nosotros,
hasta coger un camino bien marcado que se interna de nuevo en el bosque
de avellanos. De este modo, ganaremos enseguida el alto de La Forcada,
collado que da paso a un conjunto de prados aterrazados. Debemos continuar
bordeando las fincas por nuestra izquierda hasta un pequeño resalte
rocoso, ya muy próximo al pueblo.
En
el último tramo tendremos que vadear el arroyo de Llosa que, por
lo general, lleva muy poca agua, para entrar en Solle por el mismo camino
por el que habíamos iniciado la excursión.
(*
Textos y rutas extraídas del folleto Rutas e Instalaciones de Uso
Público (Parque Regional de Picos de Europa en Castilla y León),
editado por la Junta de Castilla y León) |