Las Biescas. PR-LE 30


Tipo de recorrido: circular
Punto de partida: Solle
Punto de llegada: Solle
Longitud: 6,3 km
Duración: 3 h
Desnivel: 285 m
Tipo de camino: pista forestal y senda
Uso recomendado: peatonal
Dificultad: media
Época recomendada: primavera, verano y otoño

Servicios: En Solle hay un bar; una oferta más amplia la hallaremos en la cercana Puebla de Lillo (supermercado, farmacia, hostelería, camping, alojamientos de turismo rural), donde también se pueden visitar dos centros de interpretación del Parque Regional de los Picos de Europa: las Casas del Valle del Porma y del Torreón de la Puebla de Lillo.

Apuntes: se encuentran fuentes al inicio del recorrido y en la Peña del Valle, a mitad de camino; tras periodos de lluvia y durante el deshielo se forman barrizales en algunos tramos y puede plantear problemas vadear el arroyo de Llosa al final de la ruta, aunque siempre hallaremos zonas de cauce estrecho un poco por debajo del camino.

Descripción de la ruta:

La calle principal de Solle, que atraviesa el pueblo de lado a lado por su parte más baja, acaba transformándose en una pista de tierra que abandona el poblado en dirección al puerto de Linares. Se inicia así un agradable recorrido, en suave ascenso, por una vega no muy amplia, salpicada de prados pero con predominio de laderas arbustivas. Tan sólo en la umbría existe una amplia mancha boscosa: la masa forestal de Las Biescas. Para llegar a ella, remontaremos primero el valle en dirección a una gran mole rocosa, la Peña del Valle, que llama la atención en su cabecera. En este trayecto la pista se irá haciendo progresivamente más empinada hasta alcanzar el entronque de un camino de carros que se desvía a nuestra derecha y que se dirige hacia Las Biescas sin apenas desnivel. Así, al cabo de unos cientos de metros, nos internaremos en un espeso bosque de avellanos por un bonito camino cubierto de hojas secas y césped. Este tramo finaliza repentinamente en el collado de Orones, desde el que se tienen buenas vistas de los Picos de Mampodre y desde el que se atisba el valle vecino de Orones. A partir de aquí, la senda, algo diluida, comienza el descenso hacia el pueblo, que se ve al fondo con su caserío de tejados rojos y humeantes chimeneas.

Tenemos que bajar en zig-zag por el Prado del Toro que se distingue frente a nosotros, hasta coger un camino bien marcado que se interna de nuevo en el bosque de avellanos. De este modo, ganaremos enseguida el alto de La Forcada, collado que da paso a un conjunto de prados aterrazados. Debemos continuar bordeando las fincas por nuestra izquierda hasta un pequeño resalte rocoso, ya muy próximo al pueblo.

En el último tramo tendremos que vadear el arroyo de Llosa que, por lo general, lleva muy poca agua, para entrar en Solle por el mismo camino por el que habíamos iniciado la excursión.

(* Textos y rutas extraídas del folleto Rutas e Instalaciones de Uso Público (Parque Regional de Picos de Europa en Castilla y León), editado por la Junta de Castilla y León)