Flora

Edelweis
Azafrán silvestre
Acebo
Musgo
Enebro
Endrino
Manzano silvestre o maguillo
Líquen
Escaramujo o rosal silvestre
Flor de cardo silvestre
Amanita muscaria
Hepática

FLOR DE CARDO, Flor del Sol o Eguzkilore (Carlina acaulis)


Hace miles y miles de años, cuando los hombres empezaban a poblar la tierra, no existían ni el sol ni la luna y los hombres vivían en constante oscuridad, asustados por los numerosos genios que salían de las entrañas de la tierra en forma de toros de fuego, caballos voladores, enormes dragones...

Los hombres, desesperados, decidieron pedir ayuda a la Tierra.

- Amalur (madre Tierra) - le rogaron -, te pedimos que nos protejas de los peligros que nos acechan constantemente.

La Tierra estaba muy atareada y no hizo caso a los hombres, pero éstos, tanto y tanto insistieron, que al final les atendió:

- Hijos míos, me pedís que os ayude y eso voy a hacer. Crearé un ser luminoso al que llamaréis Luna.
Y la Tierra creó la Luna.

Al comienzo, los hombres se asustaron mucho y permanecieron en sus cuevas sin atreverse a salir, pero, poco a poco, fueron acostumbrándose.

Al igual que los hombres, los genios y las brujas también se habían atemorizado al ver aquel objeto luminoso en el cielo, pero también se acostumbraron y no tardaron en salir de sus simas y acosar de nuevo a los humanos.

Acudieron una vez más los hombres a la Tierra.

- Amalur - le dijeron -, te estamos muy agradecidos porque nos has regalado a la madre Luna, pero aún necesitamos algo más poderoso, puesto que los genios no dejan de perseguirnos.

-De acuerdo, crearé un ser todavía más luminoso al que llamaréis Sol. El Sol será el día y la Luna la noche.
Y la Tierra creó al Sol.


Era tan grande, luminoso y caliente que los hombres tuvieron que ir acostumbrándose poco a poco, pero su gozo fue muy grande porque, gracias al calor y a la luz del Sol, crecieron las plantas de vivos colores y los árboles frutales. Y, lo que es aún más importante, los genios y las brujas no pudieron acostumbrarse a la gran claridad del día y desde entonces sólo pudieron salir de noche.

Otra vez fueron los hombres a ver a la Tierra.

- Amalur - le dijeron -, te estamos muy agradecidos porque nos has regalado la madre Luna y la madre Sol, pero necesitamos aún algo más, porque, aunque durante el día no tenemos problemas, al llegar la noche los genios salen de sus simas y nos acosan.

Nuevamente, la Tierra les dijo:

- Está bien. Voy a ayudaros una vez más. Crearé para vosotros una flor tan hermosa que, al verla, los seres de la noche creerán que es el propio Sol.

Y la Tierra creó la flor Eguzkilore (Flor del Sol), que hasta nuestros días defiende nuestras casas de los malos espíritus, brujos, lamias, genios de la enfermedad, la tempestad y el rayo.


EDELWEIS (Leontopodium alpinum)


Planta herbácea de hojas alargadas, estrechas, canosas por el haz y pubescentes (con pelos) por el envés.


Inflorescencias (lo que parece una flor es en realidad un conjunto de flores) blancas, algodonosas de unos 5 cm de diámetro que en el centro contienen las minúsculas margaritas sin pétalos y al exterior las grandes brácteas; aparecen a comienzos del verano y hasta septiembre. El tomento de la flor (algodón) aísla a esta de los cambios climáticos, evita la perdida de agua y refleja los rayos solares

Se llega a cultivar incluso como planta ornamental de jardín a partir de semilla, si bien ha de sembrarse bajo cristal a comienzos de primavera y luego llevar los plantones al lugar definitivo. Su cultivo es en cierto modo difícil pues precisa un cuidado lo más parecido a su hábitat natural (Los Alpes Suizos). Precisa suelos permeables y pleno sol (pero no temperaturas demasiado altas). Prefiere suelos calizos. Crece en altitudes a partir de 1500 m y se la suele encontrar en canchales, brezales… en grietas.

Se trata de una planta en franco peligro de extinción (a causa de su “cosecha” para, tras su secado, hacer souvenirs, marca-páginas que van a la basura al poco tiempo etc.) y por tanto y, pese a su atractivo, no debe ser recolectada (se trata de una especie legalmente protegida en España). Se encuentra en los Alpes, Cárpatos, Norte de los Balcanes y, más cerquita, en Pirineos (las fotos proceden del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido).

Pertenece a la familia de las “compuestas” como la margarita, gerbera, crisantemo etc.

M. Pérez




AMANITA MUSCARIA


Presente en numerosos tipos de hábitats, sobre todo en bosques de media y alta montaña, la amanita muscaria es un peligroso hongo micorrizógeno muy común, también denominado "matamoscas", debido a que provoca parálisis temporal a los insectos que se posan sobre ella. De hecho, por este motivo el nombre de "muscaria" proviene del latín (musca = mosca).

Su vivo color, que va desde el rojo intenso al anaranjado, dota a esta especie de una particular atracción y popularidad, lo que la ha llevado a considerarse la seta que, en la mitología y en los cuentos, habitan los gnomos. No obstante, no debemos olvidar que este hongo presenta elevadas dosis de muscarina, un componente tóxico que en dosis altas puede provocar incluso la muerte, aunque sus efectos más comunes son alteraciones neurológicas y gastrointestinales (cólicos, vómitos, diarreas, alucinaciones, confusión mental, excitación,...), por lo que debemos evitar el contacto con este hongo que, debido a su cautivadora belleza, puede atraer fácilmente la curiosidad de los más pequeños, ávidos por coger y tocar todo lo que está a su alcance.

Encima del sombrero suelen aparecer motas rugosas de color blanco o amarillento.

Texto y fotos: Nano del Hoyo



MUSGOS


En el mundo existen más de 15.000 especies distintas de musgos, algunas de ellas acuáticas. Se trata de una planta muy simple que no tiene ni frutos ni flores.

La presencia de musgo en nuestros bosques denota la presencia de agua y humedad.

El musgo se asienta sobre piedras, muros, troncos o directamente sobre el suelo, reteniendo el agua a modo de esponja, lo que contribuye a evitar la erosión del suelo y a preparar las condiciones para que otra clase de plantas comiencen a desarrollarse. Es por ello que debemos caer en la tentación de arrancar musgo para adornar los belenes navideños, costumbre tan arraigada como perjudicial para nuestro entorno natural.

El musgo es capaz de sobrevivir a largos periodos de sequía, reviviendo con el agua después de haberse secado.

En España existen 1.000 especies diferentes de musgos, 300 de las cuales podemos localizarlas en La Rioja.

Fotos: Carmen Bengoechea y Nano del Hoyo
Texto: Nano del Hoyo



AZAFRÁN SILVESTRE (Crocus Sp.)


Se trata de una planta de floración otoñal que podemos disfrutar en praderas de césped en alturas no muy lejanas a nuestras ciudades (600 a 2700 m).

La especie que se pueda observar puede corresponder a Crocus vernus o a Crocus nudiflorus, no estoy seguro (probablemente la última), en cualquier caso no se corresponde con el Crocus sativus o azafrán cultivado del que se aprovechan (y de ahí su elevado precio, por lo laborioso de su extracción), los estigmas (briznas o clavos), en realidad, su pigmento y el fuerte sabor que proporciona a los guisos y en particular a la paella.

En cualquiera de los dos casos son plantas pertenecientes a las Iridáceas y, por tanto, emparentadas con los hermosos Iris de las alturas pirenaicas, y con las heráldicas flores de lis.

Se trata de una planta herbácea y vivaz (solo dura un año) de unos 5-15 cm de altura, con una única flor. Las hojas parecen partir del suelo, son estrechas y tienen un nervio central blanco.

La planta pasa el invierno como bulbo (igual que la cebolla) para cuando las temperaturas le son benignas, vegetar, florecer, fructificar y completar así el ciclo.

Las flores poseen una bráctea membranosa, son erectas, blancas, violetas o de ambos colores mezclados. No poseen dos cubiertas como suele ser común (cáliz y corola) sino solo una, el perigonio; a las piezas del mismo se llama tépalos. Estos están soldados a ras de suelo formando un tubo y se separan cuando asoman al exterior de modo que toda la flor forma un embudo. Tres estambres de un amarillo vivo (es el polen) y tres estigmas mas cortos completan la hermosa flor.

Para jardinería se emplean otras especies de Crocus, en su mayoría especies de floración primaveral y reproducción mediante división de mata (mata compuesta por los bulbos).

M. Pérez



ACEBO (Ilex aquifolium)


Familia: Aquifoliaceas

Su nombre procede de: Ilex, del nombre latino de la encina, por el parecido de sus hojas; aquifolium, nombre clásico del acebo, quizás de acus=aguja y folius=hoja, aludiendo a los pinchos de las mismas.

El acebo es un pequeño árbol o arbusto que no suele sobrepasar los 10 metros de altura y que actualmente se encuentra protegido debido a que es muy apreciado como ornamento en Navidad.

Sus hojas, perennes, son muy características a causa de su color verde brillante en la parte superior y sus espinas en los bordes.

Siempre surge la duda de si el acebo es macho o hembra... de lo que se trata es de un árbol dioico que tiene flores masculinas o femeninas. Por tanto solo aparecen frutos en los ejemplares hembras. Flores blanquecinas o verdosas, axilares, solitarias o en fascículos. Fruto drupa, globoso, de color rojo, de 7-8 mm de diámetro. Fructifica entre septiembre y octubre momento realmente espectacular para ir a verlos en su hábitat. Los frutos son Tóxicos.

El acebo crece en casi toda la Península Ibérica, especialmente en sotobosques de hayas, robles y pinos.

 



En La Rioja, podemos encontrarlo en muchas zonas, destacando el acebal de Valgañón, considerado el más importante de toda la región. Para llegar a el se parte del pueblo de Valgañón dirección Burgos y a 5 km hay una pista forestal que se toma hasta una planicie con una charca donde se deja el coche y se parte hacia unas edificaciones (corrales) desde las que se ve el bosquete mas adelante hacia el este.

Las ramas de Acebo tienen “imán” sobre los paseantes que se encandilan con sus colores. No merece la pena su recolección pues las hojas y frutos se caen a las pocas horas de cogerse. Respétalos.

(la foto fue tomada en los alrededores de Turza)

Miguel Pérez y Nano del Hoyo


MANZANO SILVESTRE O MAGUILLO (Malus sylvestris)


El maguillo es un árbol silvestre que apenas llega a alcanzar los 10 metros de altura. Se le reconoce fácilmente por su fruto, unas pequeñas manzanas de color verde amarillento que resultan demasiada ácidas para su consumo. Sin embargo, con sus hojas puede hacerse una infusión de efectos diuréticos.

En España es habitual en la zona norte, siendo muy difícil de encontrar en el sur y sudeste peninsular.

Aguanta bien las heladas y prefiere el sol, aunque tolera la semisombra.

Texto y foto: Nano del Hoyo


 


ENDRINO (Prunus Spinosa L.)

El endrino es un arbusto espinoso y perenne que fácilmente puede alcanzar los 2 metros de altura. Pertenece a la familia de las rosáceas.

El endrino abunda en laderas secas y soleadas, incluso asentado en terrenos pedregosos.

Principalmente se le conoce por su fruto, la endrina, utilizada para la elaboración de mermeladas y sobre todo del pacharán.

Su madera, fuerte y resistente, se utiliza para fabricar bastones y cayados.

Texto: Nano del Hoyo
Foto: Carmen Bengoechea




ENEBRO (Juniperus communis L.)

El enebro es un árbol o arbusto perenne que puede llegar a los 10 metros de altura, aunque no suele sobrepasar los 2 metros. Presenta gran ramificación y sus hojas son aciculares. Sus frutos, que al principio son de color verde para después tornarse azulados y finalmente negros, se utilizan para elaborar o aromatizar la ginebra. Sus bayas también se utilizan en la cocina, para acompañar a algunos alimentos (caza, patés,...). Es habitual ver ejemplares de enebro en parques y jardines, ya que también es habitual su uso ornamental. Su madera se utiliza en ebanistería para muebles y objetos de decoración.

Se localiza en toda España, preferentemente en zonas montañosas. Soportan bien la sequía y prefieren las zonas soleadas y despejadas de vegetación. No obstante, es capaz de adaptarse a todo tipo de suelos y desarrollarse a cotas superiores a los 2.000 metros.



Foto: Carmen Bengoechea
Texto: Nano del Hoyo


LÍQUENES, ejemplo de simbiosis

En la naturaleza algunos seres vivos se asocian para obtener beneficios comunes. A este curioso fenómeno natural se le conoce con el nombre de mutualismo. Es el caso, por ejemplo, de los líquenes, que no son sino una asociación de un alga con un hongo, que juntos se comportan y reproducen como una planta única e independiente. El hongo se encarga de proteger al alga de las radiaciones directas del sol y le brinda agua y sales minerales. El alga, por su parte, realiza la fotosíntesis y proporciona al hongo alimento y vitaminas.

Los líquenes tienen una alta tolerancia a circunstancias ambientales desfavorables. En momentos de desecación, ya sea por el sol o por el viento, suspenden su actividad, la cual inician nuevamente al recobrar el agua por medio de la lluvia o del rocío. Esta forma de vida intermitente limita su crecimiento, pero les permite vivir en lugares donde difícilmente podría desarrollarse una planta. La falta de competencia y la ausencia casi total de depredadores ha compensado su lento crecimiento, permitiendo a los líquenes diversificarse y colonizar diversos territorios en el planeta.

La naturaleza del sustrato determina la distribución y crecimiento de los líquenes. Se puede afirmar que crecen sobre cualquier superficie bien iluminada, como las rocas, las cortezas de los árboles o el suelo. Aunque no son exigentes con la humedad y la temperatura sí son muy específicos del sustrato en que se desarrollan. Los líquenes que crecen sobre los árboles no son los mismos que viven sobre las rocas y aún son distintos aquellos que crecen sobre rocas silíceas o sobre rocas calcáreas.



Hay líquenes que prefieren sustratos ricos en nitrógeno y viven en áreas frecuentadas por el hombre. La capacidad de absorber y acumular diversas sustancias presentes en el ambiente ocasiona que la mayoría de los líquenes no toleren la contaminación. La acumulación de estas sustancias y su imposibilidad de excretarlas, retardan su crecimiento, dificultan su reproducción y pueden provocarles su muerte. De esta forma los líquenes se consideran indicadores naturales o bioindicadores de la contaminación atmosférica.


Foto: Mónica Martínez
Fuente: Durán y Pascual (1997). Los hongos, algas y líquenes.

ZARZARROSA O ROSAL SILVESTRE (ROSA CANINA L.)

Se trata de un arbusto sarmentoso y tallo espinoso de la familia de las rosáceas, que puede alcanzar más de 2 metros de altura. Su fruto, el escaramujo o “tapaculos”, es de color rojo intenso, de unos 2 cm, y posee un altísimo contenido en vitamina C, lo que le convierte en una de las fuentes vegetales más ricas en esta vitamina. Como remedio natural, se le atribuye la capacidad de prevenir infecciones de la vejiga, y se dice que ayuda en casos de mareo y jaqueca. Son conocidas también sus propiedades antidiarreicas

Sus flores son de color blanco o rosa, de gran tamaño y vistosidad. Quizás la propiedad más característica de la rosa canina sea su acción astringente, por lo que es utilizada en los tratamientos contra la diarrea.


En algunos países escandinavos, el escaramujo es utilizado para hacer sopa, aunque el uso culinario más habitual del fruto del rosal silvestre sea el empleado para realizar jaleas y mermeladas, en las que sobre todo se utiliza la piel del fruto más que su jugo.

Fotos: Moni Martínez
Texto: Nano del Hoyo


"Tapaculos"


Flor del rosal silvestre


Anemone hepatica (Hepática)

Foto: Nano del Hoyo


MÁS INFORMACIÓN:

* Fichas descriptivas de los árboles ibéricos
* Información de Flora y Fauna (Institución Catalana de Historia Natural)
* www.arboricultura.org