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Localización: desde Logroño se divisa
toda la ladera norte de Moncalvillo repleta de vegetación. Recorreremos
un tramo comprendido entre El Colorado y La Calva.
Duración: 4,5 h
Desnivel: 450 m. (desde 720 m. hasta 1150 m.)
Recorrido:
Salimos desde la Fuente del Prado
y después de atravesar el pueblo y llegar al Barrio de Arriba seguimos
en dirección al Molino. Un poco más arriba de nuestro Centro
Etnográfico, a nuestra izquierda, se encuentra La Fuente de la
Molinera, no entramos a verla pues está en una propiedad privada.
Seguimos hasta llegar a una pequeña caseta situada debajo de La
Balsa o también llamada El Pantano. A escasos 20 m. de ella está
la Fuente La Caparra. Nace debajo de La Balsa y se aprovechó sacando
el agua con una tubería. Se puede beber sin ningún reparo,
es agua potable.
Pasada La Balsa seguimos a la derecha por El Camino de los Arrieros y
llegamos a la Cañada Real de Santa Coloma. Un poco antes, desde
un cerro llamado San Cristóbal, podemos divisar Sorzano y todo
su término municipal, el Valle del Iregua y sus pueblos ribereños,
y el valle del Ebro y Logroño, así como La Rioja Alavesa
y La Ribera Navarra.
Después de una fuerte subida por La Cañana llegamos a un
mojón de cemento donde termina la alambrada ( el MP-29). Estamos
en el Puntón. Tomamos aliento y descendemos por una fuerte bajada
hasta llegar a un cruce. Torcemos a la izquierda y un camino excelente.
Provisto de cunetas y alcantarillas y bordeado de un tupido robledal sembrado
de helechos y donde podemos ver algún mostazo y abundantes avellanos,
nos lleva a otro cruce de caminos. Seguimos hacia arriba durante dos minutos
y nos asomamos al barranco. ¡Ojo en este punto!, no hay ni senda:
debemos tirarnos literalmente por entre robles, pinos y helechos hasta
llegar abajo donde vemos una captación que suministra agua de boca
a Sojuela y Medrano. El lugar se llama Entreríos, pues allí
se juntan El Barranco de Fuente El Haya y el de La Ojosa. Yo creo que
todavía es pronto para almorzar, pero sí es un lugar ameno
para echar un trago y descansar.
Seguimos por el camino que sube partiendo de un pequeño depósito
y a los tres minutos nos internamos a nuestra izquierda cruzando en horizontal
por un pinar (no hay senda) hasta llegar a una alambrada. Respiramos el
aire puro y miramos el suelo: ¡qué desastre produciría
aquí una cerilla encendida!
Salvamos la alambrada y pegados a ella seguimos cortafuegos arriba hasta
llegar a otra alambrada que nos corta el paso. Repetimos la operación
anterior y en este cruce de caminos vemos una roca marcada desde donde
parte una senda. La seguimos y enseguida llegamos a La Fuente La Ojosa.
Sí señor, Ojosa, sin hache, ya que no procede el nombre
de hoja sino de ojo, al igual que Ojos del Guadiana, pues el agua que
desde aquí baja va desapareciendo y apareciendo repetidamente.
Aquí sí que podemos almorzar, beber con buena gana y descansar
un rato. Después de hacerlo bajamos por el barranco, o por la senda
por donde hemos subido, hasta el camino. El camino, bien arreglado, sigue
llaneando hacia el Este y después de atravesar de nuevo el barranco
de Fuente el Haya nos lleva hasta otro cruce. Durante el recorrido podemos
ver plantas de arándanos y algunos abedules de blanca corteza.
Al llegar al cruce hay que seguir el camino que asciende. Es una fuerte
pero corta subida, luego va llaneando y pasando por las tres pequeñas
Fuentes de La Alameda llegamos de nuevo a La Cañada. En este punto
hay un depósito de cemento: es Fuente El Salz (el nombre procede
de salice o sauce). Más adelante vemos otro depósito: La
Fuente de La Ensecada. Seguimos adelante hasta llegar a una explanada.
Allí vemos tres depósitos y un abrevadero: son Las Fuentes
de Los Llanos. Si levantamos cualquiera de las tapas podemos beber un
agua excelente.
A partir de aquí se acabó el esfuerzo, bajamos tranquilamente,
bajando cerca de La Fuente El Borbotón, hasta llegar a La Vuelta
del Río. El lugar es bonito y refrescante y allí nos detenemos.
Podríamos quitar la alambrada y seguir camino abajo, pero el camino
es muy pedregoso, por lo que torcemos a nuestra izquierda y bajamos por
la cumbre de un pastizal. Terminado éste atravesamos y cerramos
la alambrada, seguimos y pasamos junto a una caseta (depósito de
agua) y por encima de El Molino y sus balsas, una senda nos lleva hasta
La Ermita de la Virgen del Roble y su Fuente. Hasta Sorzano nos queda
un corto paseo.
© Ruta cedida por la Asociación Amigos de Sorzano
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