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MARCHA: Palomares, Nevera, Ermita del
Santo Cristo, Ruinas del Castillo y Panteón de los Condes de Aguilar,
de Nalda.
Dificultad: escasa / Tiempo estimado: 1 hora 30´.
Desde
la N-111, seguimos hacia Nalda. Llegamos a un cruce que nos indica la
dirección hacia Albelda. A un kilómetro aproximadamente
un cartel nos indica: Los Palomares. Entramos por el camino y dejamos
el coche al comienzo de dicho camino. Seguimos andando; desde allí
divisamos la roca donde están excavados los túneles de los
llamados impropiamente “Palomares”. Después de 15 minutos
de subida llegamos al pie de esta curiosa construcción. Nos preparamos
para escuchar la explicación y después de una detallada
visita escapamos por la puerta falsa hacia la Nevera.
Otros 15 minutos de fuerte subida por una senda y estamos en la cumbre
del Cerro de La Campana. Desde allí se divisa un bonito panorama.
A espaldas nuestras se halla la Nevera en proceso de excavación.
La arqueóloga que dirige los trabajos (Pilar) viene con nosotros.
El osado maquinista que se atrevió a meterse en ella con una excavadora
(Fernando) también viene. Hasta que no comenzaron a aparecer las
paredes excavadas en roca, en la parte inferior, Pilar decía que
era la nevera más fea que había visto en su vida. Ahora,
al ver lo singular de su construcción, ha cambiado de parecer y
está ilusionada con ella. Es una nevera que podríamos llamar
rupestre, distinta a las que estamos acostumbrados a ver.
Un paseo de 20 minutos y estamos en la plaza de Nalda. Allí visitaremos
la Ermita del Santo Cristo, una ermita románica singular: Por fuera
un edificio religioso; por dentro un club juvenil, ya lo veréis,
un lugar donde se reúne y se divierte la juventud del pueblo, extrañamente
decorado. Todo ello nos lo explicarán miembros de la Asociación
Panal, Asociación que tanto está haciendo por el Patrimonio
Cultural de Nalda. Desde allí subiremos a lo alto del cerro para
visitar el lugar donde los Condes de Aguilar tuvieron su castillo-palacio
hasta mediados del siglo XIX. El panorama que se divisa es espléndido.
Un corto paseo de unos 20 minutos nos lleva, pasando junto a la Ermita
de Nuestra Señora de Villavieja, hasta las ruinas del convento
de San Antonio. Allí veremos el panteón donde eran enterrados
los miembros de la familia de los Condes de Aguilar.
Desde el convento al lugar donde hemos dejado aparcados los vehículos
tenemos un paseo de media hora.

Roca donde están excavados "Los Palomares"
Un poco de historia...
Los Condes de Aguilar no eran muy queridos en Sorzano. Esto es lo que
se dice de ellos en el Libro Inventario del Archivo Municipal de Sorzano,
año 1840:
“El 18 de abril de 1366 D. Enrique II, rey de Castilla, cedió
todo el Señorío de Cameros con todas las villas, castillos
y heredades a D. Juan Ramírez de Arellano, por la firmeza con que
le libró de las asechanzas de los Reyes de Aragón.
En la casa y familia de este D. Juan Ramírez de Arellano recayeron
los títulos de Condes de Aguilar y Duques de Abrantes y estos Conde-Duques
se hicieron en poco tiempo tan poderosos que más de una vez, coaligados
con otros señores, fueron temibles a los mismos reyes .Estableciéndose
en Nalda a fines del siglo XIV construyeron un palacio-castillo cuyos
cañones se bajaron a Logroño en 1808 para utilizarlos contra
los franceses.
En Nalda pusieron Audiencias de que se apelaba al Adelantamiento de Castilla,
establecido en Burgos,y suprimido este tribunal, a la Chancillería
de Valladolid, y desde entonces no sólo dejaron de mirarse ya con
atención las fortalezas de Albelda, Clavijo y Viguera de la que
era Gobrnador en 1138 el Conde Ladrón de Guevara, sino que todo
el país (Cameros) gemía oprimido bajo el tiránico
gobierno de los Condes de Aguilar y de sus ministros residentes en Nalda;
siendo por desgracia muy frecuentes entonces las penas de hacer azotar,
apalear, desterrar y aun ahorcar a los alcaldes de los pueblos que oponían
resistencia a las órdenes o caprichos de los Condes, pues de un
documento fehaciente que hay en la escribanía de Albelda consta
que, por una leve falta de su alcalde, le hizo el Conde tener toda una
noche metido en un aljibe de agua en el castillo de Nalda.
Como la mayor parte de los pueblos de Cameros y muchos de La Rioja estaban
sujetos a estos Condes, les pagaban también exorbitantes contribuciones
con tan distintos nombres que para citarlas todas preciso sería
formar un diccionario. Aun en estos últimos años les pagaba
Sorzano mil reales por alcabalas, cuatrocientos y cuatro con el título
de rentas perpetuas y doscientos trece con el título de pedido.
Pero todas estas gabelas quedaron extinguidas por las nuevas leyes hechas
en las Cortes de 1812, 1822, y renovadas después de la muerte del
Rey D. Fernando VII que ocurrió en 1833.En virtud de estas leyes
perdió el Conde un ruidoso pleito que seguía con Yanguas
sobre la exacción de las insinuadas contribuciones en el año
1842, y con este incidente acabaron los pueblos de sacudir el vasallaje
que por tantos años habían sufrido…”
“…No solamente dominaron los Condes este país mientras
vivieron en Nalda, más también continuaron poniendo Alcaldes
mayores que regían el Juzgado y que con sus visitas ya personales
llamadas de Residencia, ya por medio de sus ministros, vejaban a los pueblos
en términos que muchas veces arrancaban a viva fuerza de sus heredades
a los labradores y los hacían comparecer en el tribunal de Nalda…”
“…con las nuevas leyes que salieron desde las Cortes de Cádiz
del año 1812 y novedades ocurridas en la Nación fueron decayendo
los derechos de dichos señores en todos los conceptos, hasta quedar
reducidos, después de la expulsión de los religiosos de
San Antonio, donde tienen el panteón de familia, a rentas o censos
cargados sobre términos del campo, habiéndose arruinado
todos los edificios de su pertenencia, incluso su castillo.”
“…Aunque por o común gobernaron despóticamente,
estos Condes, alguna vez hicieron algo que podía redundar en bien
de los pueblos, así por su influencia consiguieron en 1683 dejar
libres a los pueblos de las Visitas de Cañadas y otros gravámenes.
También fundaron y edificaron a su costa el Convento de San Antonio
de Nalda, que tan útil ha sido para los pueblos cercanos tanto
en lo espiritual como en lo temporal. Dio principio la obra en 1611 y
concluyó en 1617. De la misma manera fundaron y edificaron a sus
expensas por los años de 1513 el convento de Religiosas de Santa
Clara de Entrena…”
Ruta y reportaje realizados por Goyo, de la Asoc.
de Amigos de Sorzano. |