Ruinas de San Prudencio, Castillo de Clavijo y Monte Laturce

LOCALIZACIÓN: Encima del pueblo de Clavijo, en una roca, se alza su castillo, en la parte opuesta una alta peña, es el Monte Laturce, y bajando desde las heras del pueblo por un estrecho barranco llegamos a las ruinas de lo que fue un floreciente monasterio: San Prudencio de Monte Laturce.


Salimos desde Sorzano en coches y nos dirigimos a Albelda. En este pueblo subimos por el barrio de arriba siguiendo unas señales que nos indican: Palazuelos de Santa Fe. Pasado el pueblo seguimos por un camino embreado que nos conduce hasta Clavijo. En este pueblo dejamos los coches en la plaza y andando y siguiendo una carretera asfaltada que nos conduce a la basílica de Santiago, allí en la pelada ladera de Monte Laturce.

Pasadas las eras del pueblo y antes de comenzar la cuesta vemos una señal que nos indica la bajada a San Prudencio. Una bonita senda, debajo de grandes peñascos y entre bojes, nos va llevando hasta las imponentes ruinas del monasterio. Después de curiosear por él podemos almorzar en la otra parte del barranco y desde allí contemplar el panorama.

Subimos por otro barranco paralelo a la senda por la que hemos bajado, hasta dar vista a Clavijo. Por este camino podemos contemplar curiosas formaciones geológicas rocosas y allí al fondo el agreste valle del Río Leza.

Si aún nos quedan fuerzas y tiempo subiremos por la carretera asfaltada a la basílica de Santiago y desde allí, por una senda, hasta la cumbre de Monte Laturce, al pie de una gran cruz de cemento. Desde allí podemos contemplar, debajo el Campo de La Matanza, más lejos el Valle del Ebro y al fondo, si el día está clara, gran parte de Navarra.

Para los que quieran alargar la jornada, pueden subir hasta lo alto del castillo y allí soñar con batallas de moros y cristianos y disfrutar de un bonito panorama.

Monasterio de San Prudencio

Una extraña procesión salía de la ciudad episcopal de Osma con rumbo desconocido. El obispo de Tarazona S. Prudencio –cuyo pontificado ha de colocarse probablemente entre los años 633 a 683- había muerto en la citada población soriana después de arreglar ciertas desavenencias y, apenas amanecido el día siguiente, se organizó la comitiva fúnebre que debía acompañar los restos mortales del difunto prelado.

La orden del santo varón a su sobrino Pelayo había sido terminante: “¡Oh Pelayo! Mi Señor Jesucristo sabe dónde será mi cuerpo enterrado; mas o vos os pido y os mando que pongáis mi cadáver sobre la mula que uso para mis viajes y donde ella se pare definitivamente, allí prepararéis mi sepultura”.

Cumpliendo la voluntad del difunto colocaron su cuerpo sobre la mula y siguiendo todos al animal, subiendo por los montes y bajando a los valle y venciendo con gran esfuerzo las dificultades de algunos pasos, hasta que atravesado el río impetuoso llamado Leza, comenzó a escalar un empinado y terrible peñasco…Cerca de la hora nona (las tres de la tarde del segundo día) llegó el animal a la cumbre donde había una cueva. Entró allí la mula con el cuerpo de San Prudencio y, echándose en tierra, descansó. Allí enterraron al santo el arcediano Pelayo y los suyos, después de pasar en oración toda la noche. El Breviario Romano da a este peñasco el nombre de Monte Laturce y añade que se levantó allí una iglesia con el nombre de San Prudencio.

Aunque la historiografía tradicional explica la fecha del nacimiento de San Prudencio varios siglos antes, este monasterio parece ser que nació como tal hacia el año 925, El año 950 pasa a depender del cenobio de San Martín de Albelda del cual dependió hasta el año 1058.

Perteneciente a la orden de San Benito en el año 1181 pasó a ser cisterciense.

A San Prudencio se le encomendaría la tarea de repoblación del Valle del Río Leza durante los primeros años de la Reconquista.

Fue panteón de los antiguos señores de Cameros. Además de las reliquias de San Prudencia se conservaban las de San Funes, obispo de Calahorra que fue asesinado en Ribafrecha.

Este monasterio ha existido hasta la extinción de las órdenes religiosas. En el año 1836 fue abandonado y las ricas urnas donde se conservaban las reliquias de los santos fueron llevadas a la catedral de La Redonda de Logroño donde permanecen actualmente.

San Prudencio, nacido en Armentia (Álava), es el patrono de esa provincia y de Vitoria.

 

Ruta y reportaje realizados por Goyo, de la Asoc. de Amigos de Sorzano.