Las neveras de Sojuela

La nieve ha sido utilizada por el hombre desde la Antigüedad aplicándola fundamentalmente con fines terapéuticos y domésticos.

Desde el punto de la terapéutica no cabe duda de la importancia de la nieve como agente productor de frío. Existían y existen multitud de enfermedades en las que el frío es la indicación adecuada.

La nieve adquirió gran importancia en la conservación de los alimentos pues uno de los principales focos de enfermedad en el mundo antiguo y medieval era la ingestión de alimentos o de aguas en mal estado de salubridad.

La conquista de mayores cotas de comodidad entre la clase burguesa hizo también que aumentara la demanda de nieve.

La explotación de la nieve se realizó de manera similar en los pueblos de La Rioja. Para ello se construían dos modelos de neveras: unas en el monte y otras en las proximidades de los núcleos de población.

Los pozos de nieve de montaña situados, por lo general, en la cima de los montes en los que suele caer abundante nieve en invierno, son hoyos excavados en la tierra y revestidos con mampostería de piedra. No se conserva en ellos la parte superior que existió y que los cubría para conservar mejor el frío durante el verano. Se llenaban a lo largo del invierno y a partir de la primavera deberían abastecer a los municipios y a sus neveras municipales. Con este método se conseguía nieve en los núcleos de población durante los meses de más calor.

El transporte pudo realizarse en carros aunque el sistema más utilizado eran las recuas de ganado. La nieve se cargaba en cestos envueltos en arpilleras y casi siempre de noche, cuando las temperaturas son más bajas.

Las neveras de Sojuela

El Concejo de Logroño eligió Moncalvillo, una montaña que se localiza a tres leguas de la ciudad (16716m), para construir su Casa de Nieve.

El conjunto está situado en el término municipal de Sojuela y lo constituyen 5 pozos de nieve, cuatro de los cuales son de dimensiones similares y una misma técnica de construcción. El otro aparece prácticamente cubierto por lo que no se puede confirmar si se trata de una nevera o es la solera de un chozo para almacenar herramientas, paja y helechos, materiales a utilizar durante el empozado de la nieve.

Estas neveras fueron construidas al nordeste de la cumbre, donde la nieve se acumula de manera excepcional por efecto de los vientos. Elegido el terreno idóneo se procedió a picar los cuatro hoyos con forma troncocónica y con el diámetro mayor hacia el exterior pues este sistema, además de facilitar su construcción, creaba menos problemas durante el proceso de extracción de la nieve. La tierra de la excavación se depositaba junto a la boca de la nevera para su posterior utilización.

Una vez abiertos los hoyos fueron revestidos con cantos rodados en seco, material que abunda en esta sierra (las “ensecadas”). Las piedras fueron colocadas en hileras y sujetan las paredes. Al llegar a la parte superior las hileras de piedras continuaban ganando altura proporcionando mayor diámetro a la nevera. En ese momento era utilizada la tierra de la excavación del pozo para realzar la parte superior de la nevera. Con este sistema se conseguía mayor capacidad de almacenaje de nieve y se protegía el interior de los pozos de las avenidas pluviales.

Sobre la estructura exterior era construida la cubierta. Se supone que era de fábrica, con forma semiesférica.

Los trabajos de recuperación de estas neveras, dirigidos por Pilar Pascual Mayoral y Pedro García Ruiz, han conseguido, después de extraer los materiales depositados en su interior, poner al descubierto los desagües que daban salida a las aguas del deshielo y que facilitaban el vaciado al final de la temporada.

• Reportaje cedido por la Asociación de Amigos de Sorzano